Te me resbalaste de las manos, de entre las yemas de mis dedos. Te escurriste entre mis labios, suave, dulce. Te alejaste de mis brazos, bailando, danzando. Te escapaste de mis pensamientos, soñando despierto.
Te has desvanecido ante mis ojos, como arena que se lleva el viento, como la felicidad que se lleva el tiempo.
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