jueves, 23 de febrero de 2012

Las vías del tren que se dibujan en el cielo

Un hombre que sufría de trastornos del sueño miraba al cielo todos los días con la fe en que alguien escribiría con las nubes la respuesta a sus problemas. El no había aprendido que el cielo no es un lienzo al que, con esperanza, podríamos recurrir a inclinarnos e implorar.
Tal vez la respuesta a sus preguntas vendrían en formas extraordinarias que las nubes adoptarían al volar por los cielos, o incluso aquellos rastros que dejaban atrás los aviones parecían ser las lineas de un mapa que el estaba dispuesto a encontrar.
Hasta que un día en las vías del tren el esperaba su señal, el cielo estaba particularmente obscuro ese día, grisáceo, fue justo en el momento en el que parece que el cielo elije un lugar para construir un puente entre estos dos mundos y hace estremecer al nuestro, fue apenas en menos de medio segundo, un sonido atravesó la tensión del aire, ¿un silbato gigante tal vez?, y antes de que el hombre pudiera siquiera decir algo un destello de luz que parecía venir de todas partes lo atravesó, como una bala, como un cuchillo, como la felicidad misma, y esa sensación de calor que no parecía terminar adormeció cada fibra de su ser, para siempre.

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